Martes 26 de febrero de 2008

Puede que sea eso, un proceso de saneamiento en el sector. El ámbito de la construcción está sufriendo muchas bajas, empresas pequeñas y medianas que no han sabido adaptarse o que no han contado con el capital o los recursos suficientes para aguantar la presión de un sector cada vez más competitivo y por qué no, cada vez más convulso. Hasta la década de los 80 el sector se caracterizaba por estar muy fragmentado y adolecer de cierta debilidad. ¿Los motivos? Uno externo derivado de la inestabilidad de la demanda hasta que los fondos europeos, que constituyeron un detonante para la inversión en infraestructuras, no propiciaron una estabilidad en la demanda que, acompañada de la inversión pública, motivó la confianza de las pequeñas y medianas empresas. El otro motivo, interno, un sector tan voluble no podía mirar con seguridad una rentabilidad a largo plazo, por lo que la gestión de las empresas dedicadas a la construcción se concentraban en la gestión del día a día. A finales de la década de los 80 habiendo superado la inestabilidad y la seguridad, fueron muchas las compañías españolas que ascendieron hasta el Olimpo de las corporaciones empresariales a pesar de que entonces su promedio de facturación apenas superaba los 1.000 millones de euros con una representación del 11 por ciento del tamaño medio de las empresas del mundo. En cambio fueron muchas otras las que se quedaron en el camino en un inútil intento de competir en estrategia cortoplacista. Hoy este evento no se ve más que como un saneamiento del sector por los analistas. Se podría decir que se produjo una saturación de entidades entre las que se podían contabilizar negocios carentes de recursos y corporaciones preparadas para avalancha inversora.

Hoy se está produciendo un fenómeno con características similares, bien es verdad que las empresas fabricantes de ladrillo y componentes en termoarcilla para la vivienda están registrando un descenso de las ventas de […] y por tanto, un descenso en la facturación. Pero, ¿no fue eso lo que ocurrió hace dos décadas? ¿No tuvieron que adaptarse a los nuevos tiempos los fabricantes? ¿No tuvieron que aceptar las nuevas condiciones de la demanda las entidades gestoras? Entonces, fueron una serie de condiciones las que dieron alas a las que hoy conforman los mayores grupos de empresas dedicados a la construcción. Una de ellas fue la fusión y adquisición de compañías. Sacyr y Vallehermoso se unieron, Ferrovial se hizo con Agromán, Dragados se formó en 1994 junto con Tecsa y Comylsa, hasta que el 2003 pasó a formar parte de ACS al lado de Ginés Navarro, Construcciones Padrós, Ocisa y Auxini. La unión entre Cubiertas & MZOV y Entrecanales derivaron en lo que hoy conocemos como Acciona. Todas ellas estrategias de expansión que han dado al sector la estabilidad y la solidez necesaria para que sean éstas y no otras, las que sobrevivan en esta situación económica. Hoy, igual que entonces, se hace necesaria la elaboración de estrategias competitivas, de expansión, diversificación, externalización, profesionalización, fortalecimiento y consolidación para aportar algo nuevo al mercado. Como ejemplo sirva que países como Alemania o Suecia posee auténticos gigantes de construcción cuyos ingresos fuera de sus respectivos mercados suponen cerca del 80 por ciento. Puede que en el ladrillo no siempre esté la solución.

Publicado en el diario Negocio

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