Martes 11 de marzo de 2008

No, no hablamos de Isaías Carrasco, tampoco del Partido Popular. Hablamos de Colonial. Este fin de semana no sólo se ha decidido el futuro de un país, también la supervivencia de una de las más importantes inmobiliarias de España, que extrañamente, ha llegado moribunda hasta el 9 de Marzo. La caída del valor en bolsa de Colonial se debió a la crisis del sector en España y el empleo de las acciones por parte de los principales accionistas de la inmobiliaria como garantías. Desplome que hizo a los consejeros dimitir a finales del pasado diciembre entre ellos, Luis Portillo, ex presidente de la compañía y principal accionista con cerca del 40% del capital, y del grupo Nozar, con más del 12%. Extrañamente ha llegado al 9 de Marzo porque cuando todo hacía prever que la inmobiliaria entraría en suspensión de pagos –ahora denominado concurso de acreedores-, Colonial se ha salvado llegando a las puertas de las elecciones en las que probablemente la economía ha tenido mayor relevancia que en los 8 sufragios anteriores vividos en nuestra corta democracia. ¿Cómo es posible que esto haya ocurrido teniendo en cuenta nuestro sistema económico? No parece una casualidad que se haya dilatado la agonía de la entidad quizá por la nefasta repercusión política que hubiera propiciado una suspensión de pagos justo a las puertas de unas elecciones generales. Y es que en política y economía, el todo es uno.

Por otro lado la demora de lo inevitable puede hacer perder mucho más dinero a los bancos de lo que era previsible. El pasado viernes Colonial celebró un consejo ordinario en Madrid. La compañía aguarda aún un acuerdo con el fondo dubaití ICD –Investment Corporation of Dubai-. El precio y la forma de pago ofrecidas por Dubai constituían el principal escollo de las negociaciones, sobre todo para los bancos con los que la inmobiliaria ha negociado su deuda –Goldman Sachs, Royal Bank of Scotland, Eurohypo y Calyon-, y es que el total del crédito contratado con estas entidades asciende a 4.660 millones de euros. La oferta del ICD era abonar el 50% del importe a través de títulos de deuda del fondo, es decir, papeles dubaitíes, equivalentes a 2,25 euros por cada acción de Colonial, pero a fecha de su amortización, dentro de cuatro años. El resto se pagaría en metálico a 1,85 euros por acción. Los fondos estatales de Dubai pretenden dividir la compañía en dos partes, una con el negocio de suelo y promociones valorado en 2.470 millones de euros –a 31 de diciembre de 2007-, parte que sería desechada por el ICD, y otra la del verdadero negocio de Colonial, el del alquiler, valorado en 9.160 millones, que retendría Dubai.

Colonial ha forzado la situación hasta lo indecible. Desde luego llama la atención que los bancos acreedores sean todos extranjeros, incluidos los que se están haciendo cargo de la deuda de la compañía catalana Habitat en la que Deustche Bank, Barclays y Rabobank se han quedado solos para refinanciar la deuda de 1.586 millones que mantiene la catalana tras la compra el año pasado de Ferrovial Inmobiliaria. No sería descabellado pensar que el Gobierno ha echado el resto para evitar un descalabro de estas dimensiones antes de una cita electoral.

Publicado en el diario Negocio

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