Martes 06 de mayo de 2008

El tiempo se agota. La crisis económica que se está viviendo en Europa y Estados Unidos se está convirtiendo en una constante en las cifras de negocio y una permanente en las encuestas económicas. Los empresarios claman al Gobierno para que adopte medidas urgentes que solucionen, y no sólo que palien, los efectos que están teniendo los distintos factores que nos han empujado a esta situación. El diagnóstico lo conocemos, adolecemos de una gran dependencia de la financiación exterior, carecemos de liquidez y desde hace poco de confianza, y además, una debilidad en el sistema productivo por el alto peso del sector inmobiliario. El precio del petróleo, los altos niveles de inflación y la tasa de desempleo que se ha situado ya en el 9,6 por ciento en el primer trimestre del año –la tasa más alta en los últimos tres años con la cifra más elevada de parados de los últimos quince- son algunas de las consecuencias que más daño están haciendo a la economía del país.

Los representantes empresariales han pedido al ejecutivo que se solucionen sus problemas. Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales –CEOE- apuntaba este fin de semana en un diario nacional, algunas recomendaciones basadas en unas medidas que, aplicadas en los sectores estratégicos, ayudarían en el empeño. El objetivo para Ferrán tiene que ser la creación de empleo, el sostenimiento de la actividad económica empresarial, Externalizar la gestión de los servicios públicos y reducir las cargas fiscales a los empresarios con incidencia en el impuesto de sociedades para que facilite la reinversión.

Javier Gómez-Navarro, presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, hacía el mismo llamamiento asegurando que había llegado el turno del sector público. Una responsabilidad impuesta para estimular la economía priorizando la inversión en obra pública, impulsando la promoción de vivienda social y agilizando los trámites burocráticos para mejorar la productividad de las administraciones públicas.

Estas dos voces hacen lo que deben, exigir al estado el cumplimiento de la responsabilidad que le es propia por naturaleza política, pero no debemos olvidar que muchas de las propuestas citadas o ya se están llevando a cabo o no pueden, por sí mismas, hacer de colchón para la grave situación a la que nos enfrentamos. Una reciente encuesta refleja el sentimiento que se vive entre el empresariado: suspenden al Gobierno por su política económica. Por primera vez la política de José Luis Rodríguez Zapatero decae en valoración al mismo tiempo que un tercio de los encuestados prefiere las propuestas del Partido Popular en esta materia. El resumen es claro, si el país crece es gracias al trabajo de los empresarios, si el país no crece, es por culpa de las políticas del Gobierno. Esta es una percepción sesgada de la realidad pero situándonos en el momento actual, empresarios, gobierno y agentes sociales tienen que adoptar cada uno las medidas que estén en condiciones de tomar para que, entre todos, y no sólo entre unos, se haga una verdadera terapia de choque que frene la desaceleración, reduzca sus consecuencias y se pueda volver a levantar la economía. Entonces sí podremos decir que todos los agentes son los responsables de la plácida situación de bonanza económica.

Publicado en el diario Negocio

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