Martes 30 de septiembre de 2008

El modelo económico que hemos conocido, el que ha estado funcionando las últimas décadas en todo el mundo, está llegando a su fin. Un paradigma en el que el sistema financiero se ha visto desbordado con claros ejemplos a nivel internacional. Lehman Brothers, Goldman Sachs, Merril Lynch, son todos víctimas de un sistema de banca financiera demasiado apalancada en la que unos pocos obtenían mucho. El gobierno de Estados Unidos se ha armado de valor para intentar salvar este sistema, lanzando un salvavidas de 700.000 millones de dólares para mantener a flote a los principales negocios financieros del país, pero aún está por ver si ese rescate tendrá los efectos deseados. Mientras esto ocurre, no son pocas las voces que se empiezan a escuchar sobre lo desmesurado del botín con las diferencias que aún existen entre el norte y el sur, los ricos y los pobres. Uno de ellos es el Presidente del Parlamento Europeo Hans-Gert Poettering que afirmaba escandalizado “no se pueden dar 700.000 millones a los bancos y olvidarse del hambre”. Poettering defiende la economía social de mercado de la Unión Europea y pone en entredicho el Plan de rescate financiero de Bush. Puede que tenga razón, destinar esos millones a poner a salvo un sistema que se ha tornado ineficaz, y con serias dudas sobre su resultado puede que no sea la mejor opción. Aquí en casa, el presidente de Castilla-La Mancha José María Barreda, impulsó la firma el 18 de septiembre de un gran pacto por el Crecimiento, la Consolidación y la Calidad en el Empleo, un pacto que firmaron gobierno, empresarios y sindicatos para dar un giro a las políticas activas de empleo. Un plan en el que la estabilidad, la seguridad y la calidad del empleo fuesen las bases de un sistema económico menos dependiente del sector tradicionalmente pujante, la construcción. Este plan lleva consigo una inversión de 1.200 millones de euros, una buena cantidad de la que si bien aún se desconocen los resultados, ya apunta un cambio. Un cambio en las formas de hacer las cosas y de gestionarlas. Precisamente es eso lo que se echa de menos del plan de rescate de Bush, un giro en el modelo financiero. Quizá Poettering no se refiera tanto a destinar esos millones de dólares a los países pobres para acabar con el hambre, sino a consolidar un nuevo sistema de economía global que se aleje de los grandes incentivos y bonus de la banca para fijar límites más estrictos de operaciones. Una voluntad para que los mercados financieros vuelvan a ser instrumentos de canalización de recursos para el enriquecimiento del conjunto de la sociedad y no sólo de unos pocos.

Publicado en el diario Negocio

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