Martes 21 de octubre de 2008

Hace unos meses el Colegio de Economistas de Madrid, en su informe anual “España, un balance”, se daba por hecho la inminente precipitación hacia una serie de cambios en las infraestructuras aeroportuarias del país. Un camino que se atisbaba con unos primeros y pequeños hitos que estaban transformando la configuración de algunos aeropuertos. Entre ellos se contemplaba ya la posibilidad de la participación privada en estas infraestructuras e incluso de participación de las comunidades autónomas y de ayuntamientos. Pues bien, esos cambios ya se han convertido en una realidad. La semana que viene despegará el primer avión del aeropuerto Central de Ciudad Real, el primero en todo el país de titularidad exclusivamente privada con la participación de la Cámara de Comercio de Ciudad Real e incluso una pequeña parte de la Universidad de Castilla-La Mancha. Entidades bancarias y empresas han apostado por este equipamiento que ya se ha convertido en uno de esos hitos en el mundo de las infraestructuras. Han pasado casi diez años desde que la idea empezara a fraguar como un aeropuerto comercial únicamente para el transporte de carga, pero hoy, y analizadas las posibilidades de negocio, será uno de los aeropuertos más completos del centro de la península pensado también para el transporte de viajeros. Una obra que va a convulsionar el territorio que la rodea y su ordenación. Una de las ventajas con las que juega el Central de Ciudad Real es las posibilidades de comunicación. Mantiene en el entorno autovías de gran capacidad o líneas de ferrocarril de Alta Velocidad que pueden conectar con Madrid en menos de una hora o con Córdoba en menos de 2 horas. Se trata del primer aeropuerto conectado a la Alta Velocidad de España lo que permitirá ampliar su radio de influencia de 300.000 habitantes a cerca de 7 millones de personas. Como a sus propios gestores les gusta decir, se trata de un nuevo concepto global de distribución de personas y mercancías, un concepto intermodal de aeropuerto. Pero además constituirá un centro industrial por la incorporación de una zona logística que facilitará la instalación de empresas auxiliares, tecnológicas y de innovación para dar apoyo y cobertura a las necesidades que se puedan derivar de este equipamiento. Toda esta infraestructura ya ha comenzado a dar sus frutos, ya se han creado cerca de 400 puestos de trabajo y las expectativas son altamente optimistas. Sin duda, dentro de poco empezará a formar parte importante del Producto Interior Bruto de Castilla-La Mancha, pero no sólo en un porcentaje cuantitativo, sino también cualitativo. De lo que va a suponer el aeropuerto lo veremos a largo plazo pero de momento, los aviones en Ciudad Rea,l ya están  calentando motores y pidiendo permiso para despegar.

Publicado en el diario Negocio

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