Martes 02 de diciembre de 2008

Para muchas empresas la adopción de la innovación como estrategia competitiva ha supuesto un antes y un después en su desarrollo. Para los que se lo estén planteando, deben tenerlo en cuenta como punto de partida en todo negocio. La innovación puede suponer muchas ventajas a una empresa, incluida una mejora en la cuenta de resultados. Desde la mejora de la competitividad para mejor posicionamiento en los mercados, hasta una notable agilidad en los procesos de producción y de gestión. Generalmente la innovación ha ido asociada al mundo de las tecnologías de la información y la comunicación, adoptando nuevos y modernos modelos de gestión con los que se han evitado tiempos innecesarios de tramitación o duplicidad de tareas administrativas, pero la innovación además se puede aplicar a los procesos de producción, dependiendo de cada sector y cada actividad. En el primero de los casos, está demostrado que en las empresas se puede aumentar hasta en un 30 por ciento el volumen de negocio, a medio plazo. No tanto por un incremento de los beneficios sino por una reducción del tiempo de trabajo acompañado de un aumento de la efectividad y, por tanto, de la productividad. En el segundo de los casos, el de la aplicación de la innovación en los procesos productivos, es más difícil determinarlo, como se ha dicho más arriba, todo dependerá de la actividad. Lo que sí que está claro en cualquiera de los dos casos es que la no implantación de la innovación a la empresa puede provocar un estancamiento de la actividad, un deterioro de la imagen corporativa y por tanto una paulatina pérdida de la competitividad. Esto sólo se traduce en el colapso empresarial y la pérdida de toda ventaja adquirida. Este valor se pone hoy de manifiesto en el Foro regional de la Innovación que organiza la Cámara de Comercio en colaboración con Caja Rural de Toledo y Telefónica. Se trata de una iniciativa enmarcada en el programa Innocámaras que llevará por distintas comunidades las bondades de este bien intangible para que más de 3.000 empresas, pequeñas y medianas, incorporen la innovación para sacar el máximo partido a sus negocios. Hoy es el día de Toledo y uno de sus colaboradores, Caja Rural, sí que sabe bien hasta dónde puede llegar el beneficio de la innovación, por ejemplo, un valor añadido que aumenta la satisfacción de los clientes –fundamental-. Para muchos, además, se considera a la innovación como llave para salir de una crisis económica como la que atravesamos y salir con cierta fuerza para repuntar en los mercados. Es más, se pide desde los foros económicos que se dedique más Producto Interior Bruto a la innovación. El chiste fácil podría ser innovarse o morir, pero lo dejaremos en que la innovación puede ser la mejor decisión empresarial que se puede adoptar en estos momentos.

Publicado en el diario Negocio

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