Me quedo con la tercera acepción del diccionario de la palabra diálogo, que a los efectos es la que nos interesa: discusión o trato en busca de avenencia. Ahí es nada. Pues resulta que el encargado de liderar el diálogo de parte de los empresarios para la, cada vez más necesaria, reforma laboral, es un hombre que no ha sido capaz de establecer un correcto diálogo para levantar la compañía Aerolíneas Argentinas. Empresa en la que se embarcó voluntariamente pero con unos objetivos muy distintos para el dinero que le fue concedido por parte del gobierno de Cristina Fernández: pagar deudas, ampliar capital y comprar aviones. Aerolíneas Argentinas cayó en un déficit tal que el asunto se saldó con la expropiación de la empresa, solución que el portavoz de Marsans en Argentina, Jorge Molina, atribuyó a que su grupo “fue estafado por compromisos verbales que el Gobierno argentino incumplió”. De nuevo el diálogo que no se consumó precisamente en avenencia. Cuentan que, entonces, Aerolíneas pagaba el combustible de Air Comet, que el Presidente de la CEOE consiguió que Air Comet operara usando aviones, tripulantes y empleados de Aerolíneas Argentinas. Eso cuentan, pero lo que se sabe es que Air Comet cesó su actividad en diciembre del año pasado y que otra de las empresas del conglomerado de Gerardo Díaz Ferrán, Seguros Mercurio, lo hizo en marzo de este año. Desde luego no parece que el Presidente de la CEOE esté en disposición de mantener un diálogo para consensuar una reforma laboral de tanta envergadura, con el significado que más arriba se indica, si no es capaz de mantenerlo en sus propios negocios. Parece que últimamente la capacidad de diálogo brilla por su ausencia en muchos ámbitos en los que es absolutamente necesario, ¿qué me dicen de la Reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha? Aquí no hace falta escribir mucho más sobre el asunto, pero eso sí, tendríamos que recurrir a la definición del diccionario a la que se le añade un complemento, diálogo de sordos: conversación en la que los interlocutores no se prestan atención.

Publicado en La Tribuna de Toledo

Anuncios