Nuestra trayectoria democrática es políticamente larga, pero históricamente corta. En cualquier caso una vida en la que se pueden apreciar ciclos, al igual que en economía. Nos ha tocado un periodo en el que nos peleamos por unas medidas anticrisis que no llegan a los principales afectados, por una lucha por el poder en el que sólo los ciudadanos tienen la capacidad de decidir, un periodo en el que los pactos se echan de menos porque están ausentes. Octubre de 1977, Pactos de la Moncloa. ¿Se acuerdan? Para no acordarse. Se han nombrado como ejemplo a seguir en estos días en los que se hace indispensable la unidad de todos para empujar un país hacia el desarrollo. En vísperas de aquellos pactos, el entonces Ministro de Economía, Enrique Fuentes Quintana, ofrecía un discurso para explicar a los ciudadanos la situación en la que se encontraba el país y para pedir, con gesto de sombría súplica, “la colaboración responsable de todos los ciudadanos”, y repetía, “de todos”. Poco después el Gobierno, presidido por Adolfo Suárez, partidos políticos, empresarios y sindicatos firmaban un acuerdo de estabilidad para salir de una situación que llegaba de la crisis del petróleo de 1973. También era una crisis que no habíamos provocado nosotros. Entonces el paro ascendía al 5 por ciento de la población activa, la inflación superaba el 40 por ciento, el déficit rondaba los 5 mil millones de dólares, etc. Ya en su discurso, Fuentes Quintana reclamaba esfuerzos y sacrificios colectivos “sin miedo a las reformas”, y recordaba inteligente que “la oposición es parte del poder”, a quien se le diga ahora. Les dejo a ustedes encontrar las similitudes y las diferencias con aquel periodo, pero aquí no se han materializado en ningún pacto, ni siquiera en los de Zurbano, y hemos asistido a una nueva oportunidad perdida esta semana, también para la reforma del sistema educativo. Como decía al principio, la economía son ciclos, y también la política, puede que Zurbano no haya conseguido pintar esos pactos ahora, quién sabe si se pintarán en el futuro los Pactos de Goya, pero que sea pronto y, por favor, de su época más luminosa.

Publicado en La Tribuna de Toledo

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