Siempre falta algo o, nunca es suficiente. Pues en este caso se cumple, y por varias circunstancias. Primero por parte del Partido Popular, el Gobierno anuncia medidas duras de recorte para reducir el déficit público que se ha generado por unas iniciativas que, aunque han dado sus resultados, no eran más que cuidados paliativos para una situación que necesitaba cirugía profunda. Es tal la cantidad que hay que recuperar que ha sido necesario recortar salarios de los empleados públicos, eliminar la prestación por nacimiento, reducir considerablemente las inversiones públicas, etc. Y el PP dice primero, que ya lo venía advirtiendo, y segundo, que no apoyará esas medidas, en qué quedamos. Luego tenemos a los sindicatos. Rechazarán cualquier alternativa que signifique una merma de derechos sociales, y si no, a la calle. A la calle entonces, ¿no han salido a la calle en Grecia para protestar? Pero hay que hacerlo. Ahora bien, hay una tercera vía por la que esas medidas anunciadas el pasado día 12 de mayo no son suficientes. Se echa de menos una reestructuración del sistema financiero, un cambio en el modelo productivo, apuestas serias por el crecimiento y la recuperación económica. No son pocas las voces que se han escuchado en estos días que aplauden la decisión pero que reclaman además esos cambios estructurales. Se ha optado por reducir gasto, pero está la posibilidad de aumentar ingresos, con un incremento del IVA para los bienes de lujo, un reforzamiento de la lucha contra el fraude fiscal, por ejemplo, y otras muchas opciones que a la mayoría no gustan, como la recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio o el incremento del IRPF para las rentas más altas. Esto lo tendrá que valorar el Gobierno más pronto que tarde si no admite que hay que mover los cimientos de nuestro sistema. No somos Grecia, pero no nos olvidemos que rescatar a este país ha costado un pico, y España es la octava potencia europea por lo que, llegado el caso, al bolsillo de la Unión no le va a salir nada barato. Sería deseable poder decir en breve que ya no falta nada por hacer, que ya es suficiente.

Publicado en La Tribuna de Toledo

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