Miren que no me considero aficionado al fútbol, y quien me conoce lo podrá corroborar, pero hay cosas con las que uno se llena de orgullo y satisfacción, como diría aquel. Más que por el deporte en sí, por lo que le rodea en este caso. Miren si no a la selección española, ¿ven alguna fisura? A que no. Ni en los jugadores, ni en la afición, ni en la prensa. Un país entero contando las horas para que llegue el gran momento en el que la roja se ponga manos a la obra y demuestre de lo que es capaz. Si al final llega la decepción es otra historia, pero la voluntad que se ha puesto por parte de todos en que este equipo logre el Mundial 2010 de Sudáfrica victoria a victoria, no me digan que no es digno de aplauso. Selecció española Imagínense ahora esa sensación y esa predisposición en el ámbito político, social, laboral… Para que se le pongan a uno los pelos de punta si todas las partes pusieran el mismo ímpetu, con la que está cayendo. Que Gobierno, patronal y sindicatos remasen en la misma dirección para sacar lo mejor de este país, que por otro lado, ha tenido momentos en la historia en los que ha demostrado una gran capacidad de sacrificio y de afrontar las dificultades con dignidad y tesón. Que si los sindicatos van a hacer una huelga general, lo siento pero ya les digo desde aquí que eso no nos va a sacar de la crisis; que si la patronal quiere abaratar el despido, para que el día que entre en vigor la reforma se sumen a las listas del paro otro millón y medio más de personas; y que si el gobierno toma las de Villadiego, y ni para unos ni para otros, y que cada palo aguante su vela. Y pasan los días y llegamos a un punto en el que estamos en el tiempo de descuento con el árbitro a punto de pitar el final del encuentro. Y nos encontramos con que hasta la prensa desplazada a Sudáfrica ha consensuado, sin necesidad de sesiones de negociación maratonianas, acortar el impronunciable nombre del cuartel general de la selección española allí, Potchefstroom, y dejarlo en Potch. Para que vean. No me digan que no es para echarse a llorar, si ni siquiera la prensa nacional se puso de acuerdo en denominar el Plan de Ajuste del Déficit: unos tijeretazo, otros decretazo, otros agresión… Con lo fácil que es decir Potch.

Publicado en La Tribuna de Toledo

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