Sí, en demasiadas ocasiones nos creemos capaces de todo, de afrontar cualquier reto, de asumir cualquier responsabilidad, de hacer cualquier cosa. En demasiadas ocasiones. Y es algo que viene desde pequeños, nos creemos capaces de asomarnos a un precipicio porque sabemos que siempre hay alguien detrás para cogernos, nos creemos capaces de montar en una bicicleta porque sabemos que hay alguien al lado para sujetarnos. Lo malo es que cuando crecemos no hay nadie, y aún así nos creemos capaces de hacer eso, y mucho más. Nos creemos capaces de cruzar por mitad de la carretera sin que nos pille un coche, nos creemos capaces de saltar desde un avión y caer de pie, nos creemos capaces de saltar por encima de una hoguera sin quemarnos, o nos creemos capaces de cruzar una vía del tren para ir a una fiesta. Es parte de la condición humana. Y habrá miles de personas que crucen a diario una carretera por un lugar indebido y no pase nada, aunque hay atropellos constantes; habrá miles de personas que se tiren en paracaídas sin que les pase nada, pero hay accidentes como en Lillo; la pasada noche de San Juan seguro que hubo miles de personas que saltaron por encima del fuego, pero hubo un niño de 12 años con quemaduras de tercer grado; y a diario habrá personas que crucen una vía de tren, pero la pasada noche de San Juan hubo 13 personas arrolladas por un convoy en la Estación Playa de Castelldefels. Es parte de la condición humana. También es parte de la condición humana ese sentimiento gregario, todos seguimos al resto, todos nos dejamos llevar sin preguntarnos si lo que hacemos está bien, está mal, o no se debería hacer, y quizá demasiado tarde nos preguntamos si lo podríamos haber hecho mejor. Nos impulsa la motivación y nos fuerza la mayoría. Sí que hubo imprudencia en la tragedia de Castelldefels, porque había otras opciones, porque no había tanta prisa, pero también es parte de la condición humana culpar a otros de nuestros errores. Cabría esperar que la próxima vez que nos encontremos delante de una hoguera, la puerta de un avión abierta, una carretera o una vía de ferrocarril, nos preguntáramos si podemos hacer lo que estamos a punto de hacer. ¿Seremos capaces?

Publicado en La Tribuna de Toledo

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