La prensa italiana se puso de huelga, y la internacional debería estar de luto. Ayer los periodistas italianos se negaron a salir a la calle a informar a sus ciudadanos, en protesta contra la denominada “ley mordaza” impuesta por el Gobierno de Silvio Berlusconi. Una Italia sin noticias, en defensa de la libertad de prensa. Un gesto de valentía que ha secundado más del 90% de los medios de comunicación, radios, televisiones, agencias y medios digitales, con la salvedad de los afines a Berlusconi como Il Giornale, Libero o Il Foglio. Y no es para menos, la dichosa ley limita el uso de las escuchas telefónicas ordenadas por el aparato judicial. También restringe a 72 horas el uso de micrófonos ambientales, que no se podrán instalar en lugares privados, y prohíbe publicar las escuchas en la prensa durante la investigación preliminar, que en Italia suele durar años, bajo penas de hasta 450.000 euros para los editores y de hasta 30 días de cárcel para los periodistas. ¡Viva el derecho a la información de los ciudadanos! La Federación Nacional de la Prensa italiana emitió un comunicado en el que se afirma que la “ley mordaza” limitará la libertad de información y golpeará la defensa de la legalidad y la lucha contra el crimen. Y aunque pueda parecer contradictorio: una Italia sin noticias como jamás podría haber imaginado el propio Berlusconi en sus mejores sueños, es una Italia desinformada para demostrar a los ciudadanos lo que podría ocurrir con esta ley que, como pretende el Gobierno, se aprobaría antes del parón veraniego. Imagínense que aquí en España ocurre lo que allí, como reza el comunicado de la prensa italiana, que se lleva a término “el intento de obstruir por medio de una ley ese circuito para que los magistrados que investigan vean limitado su trabajo de obtención de pruebas, los periodistas que informan deban callar, y los ciudadanos que pueden juzgar permanezcan en la ignorancia”. Evidentemente, para algunos de los implicados, e imputados, que sí que lo están, en escándalos de corrupción, sería la solución ideal. Pero no se preocupen, hoy tiene más valor “la palabra” de un pulpo que la que pueda escribir un periodista.

Publicado en La Tribuna de Toledo

Anuncios