Ya les hubiera gustado a nuestros políticos haber emulado los resultados de la Selección española de fútbol en el Debate sobre el Estado de la Nación. Ganó Rajoy, por la mínima –al menos eso refleja el sondeo flash de Metroscopia para El País- pero esa victoria dudo mucho que sepa a ‘campeones’ en Génova. Al proclamarse Campeones del Mundo, los futbolistas digo, se extendió la idea de que en el Congreso de los Diputados reinaría cierto optimismo, alegría contagiada e incluso deportividad. Pues ya ven, no habría existido mejor forma de devolver a la ciudadanía a la cruda realidad que ésta, ni ensayándola. Pero aquí estamos otra vez, sumidos en la crisis, sin perspectiva de futuro, sin optimismo, y con un descrédito creciente de los políticos, vencedores y vencidos. A mí no me han preguntado, pero si llegan los de la encuesta y me piden que diga quién ganó el debate, lo tengo claro: no ganó nadie, perdimos todos. Cuesta creer que, como diría aquel: “con la que está cayendo”, no seamos capaces de llegar en la Cámara Baja a un mínimo consenso. Fíjense qué lejos estamos de los jugadores a pesar de los paralelismos deportivos. Primer partido de España en el Mundial, contra Suiza, perdimos. A nadie se le ocurrió preguntar quién ganó el partido, la pregunta fue ¿llegaremos a ganar el Mundial? Aquí habría que preguntar, con esta actitud, con esta forma de jugar, con ese potencial, ¿llegaremos a salir de la crisis? ¿A ser un mejor país? ¿A que se nos tenga en cuenta en el exterior? Al menos en el partido –de fútbol- nadie puso en duda que España mereció ganar, que teníamos posibilidades, que el juego de los seleccionados era de nota. Tampoco se cuestionó si un jugador, de determinada autonomía, pasaba el balón a otro, de otra autonomía. Había que marcar gol y esa era la fórmula. En el Congreso ya se acusa  a unos de buscar apoyos en los que menos se sienten España. Pues si les soy sincero, me parece bien si con eso marcamos un gol a la crisis. Lo que sería deseable es que todos, de un partido y de otro, de una Comunidad y de otra, empujaran en equipo para marcar ese gol. Marcó Villa, y ganó España. Marcó Iniesta, y ganó España. Marcó Puyol, y ganó España. Marcó Rajoy y, ¿quién ganó?

Publicado en La Tribuna de Toledo

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