Es una pena pero siempre pasa, se acaba la fiesta, para unos más y para otros menos pero hay algo de resaca, y topetazo con la realidad. La victoria de la selección española en la Eurocopa 2012 supuso un auténtico respiro para una sociedad ahogada en la crisis económica y en sus propios miedos. Llegó la victoria y la ilusión reapareció, luego vino la celebración, con lo que la realidad seguía aguardando el momento de volver a entrar.Casillas levanta la Eurocopa 2012

Luego llegaron las cifras del paro, y parecía que el sueño se mantenía con esos casi 100.000 nuevos contratos que a muchos se les convirtió en espejismo, a la mayoría una ilusión prudente. Pero la realidad se cansó de esperar y volvió a llamar a la puerta -para los que saben que tienen que abrir- o a derribarla -para los que se resistían-. Y llegó a modo de amenaza del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de continuar con reformas duras pero necesarias. También se mostró como una colocación de nueva deuda soberana, hasta 3.000 millones, a un tipo del 6,5% para el paquete a diez años, elevado interés, por cierto.

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo se quedó corto en su toma de decisiones con ese cuartito de punto de rebaja de los tipos de interés, hay que se sintió decepcionado, a pesar de que la medida iba en la buena dirección. Y ni hablar de la prima de riesgo de estos días que se volvía a colocar por encima de los 550 puntos básicos.

Una realidad al fin y al cabo que ha vuelto a enterrar el sueño futbolístico. Habrá que esperar al Mundial de Brasil en 2014 para volver a olvidar esta crisis y anestesiar sus efectos en la sociedad, eso sí, para el que pueda esperar.

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