No deja de sorprenderme que, ante el anuncio de que el PP y el PSOE se vayan a poner de acuerdo para buscar una solución a los desahucios, la noticia sea precisamente esa, que los dos partidos políticos hayan decidido entenderse. 400.000 ejecuciones hipotecarias en España después, la noticia es que dos partidos representantes de los ciudadanos se van a sentar a hablar. Pues ya pueden correr porque la situación se está volviendo insostenible para muchas familias, en las que ya no son sólo padres e hijos, sino abuelos, tíos, nietos y hermanos los que se han juntado en una misma vivienda y están a punto de echarles a la calle.

En Castilla-La Mancha, se estima que el número de ejecuciones hipotecarias que resultarán a final de año es de 4.800. La propuesta lanzada a principios de semana por la presidenta regional, María Dolores de Cospedal, busca la alternativa a la dación en pago, y consiste en poner los primeros de la lista a los desahuciados para el acceso a los alquileres sociales, y reduciéndoles un 20 por ciento el precio de las viviendas de protección oficial. Dudo mucho que esta medida pueda solucionar el problema, pero al menos es un gesto que busca dar los pasos en la buena dirección, y eso es de agradecer. Una medida que para muchos se queda corta pero lo peor es el tiempo que queda hasta que se consumen esos 4.800 desahucios previstos hasta final de año, y es más bien poco. Los parados cada vez son más, nada menos que 16.791 más en el mes de octubre, y las posibilidades de pagar hipotecas son cada vez menores.

Si se van a sentar a hablar háganlo ya, aquí o en Madrid, porque el drama que se cierne sobre muchas familias es real. Y mientras se sientan, podrían decir a los bancos que esas ejecuciones hipotecarias no van a solucionar sus problemas de liquidez, por lo que pueden esperar.

Publicado en Diario Crítico de Castilla-La Mancha el 08/11/2012

Diario Crítico de Castilla-La Mancha

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