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Luego nos preguntamos que por qué somos tan diferentes. Hace poco hablaba con un amigo sobre la importancia de los idiomas. Os pongo en situación: él emigró hace tiempo de España para buscar una vida mejor. Hablábamos de la importancia de los idiomas para sobrevivir, aquí y allí. Los dos tenemos hijos pequeños. Pero dentro de unos años los míos sabrán castellano y, con suerte, inglés. Los suyos hablarán castellano, porque sus padres son españoles, alemán, francés, inglés y suizo, que es donde viven, en Suiza, y si quieren italiano. Es lo que tiene vivir ahí, en el centro de Europa. Le pregunté que si era lo normal o le llevaban a un colegio especial. Nada, lo normal, en la pública. Allí la educación obligatoria comienza a los 6 años, me dijo, aunque pueden ir ya a los 5.

Este domingo en Suiza sometían a consulta ciudadana una propuesta. Un empresario quedó arruinado hace unos años por una deuda impagada de una aerolínea. El empresario, de nombre Thomas Minder, se arruinó, la aerolínea, de nombre Swissair, se declaró en quiebra, mientras que abonó a uno de sus ejecutivos, Mario Corti, una prima de 10 millones de euros, por adelantado.

Este empresario comenzó su hazaña en 2008 y en poco tiempo consiguió 100.000 firmas. ¿La propuesta? Sólo busca que los accionistas de las 260 empresas que cotizan en bolsa del país decidan el sueldo de los directivos. Vamos, que controlen los sueldos desorbitados que se dan en situaciones escandalosas. Casi nada. Aquí tenemos ejemplos en bancos y demás que no hará falta que cite. Esas 100.000 firmas es el número necesario para llevar la propuesta a consulta pública. ¿Se imaginan eso aquí? Bueno, pues el resultado ha dado una abrumadora mayoría del 67,9 por ciento al sí, sí que quieren los helvéticos que se controle el sueldo de esos altos ejecutivos.

A nadie le apetece pasar tanto frío pero… ¿a que os gustaría tener ese sistema que palpa con esa rigurosidad el sentir de la gente? Y más si tenemos en cuenta que este tipo de sondeos se celebra cuatro veces al año. Vaya, hasta que no lo he escrito no me he dado cuenta de la importancia de “celebrar” este tipo de acontecimientos.

El logro no sólo es legislativo, es ético. Y las diferencias que aquí se apuntan son sólo una muestra. Busquen las que restan en el gobierno, los cantones o los idiomas si quieren, que las bancarias ya nos llegan sin querer.

Javier D. Bazaga

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