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No me gustan los ‘escraches’. No me gustan pero los entiendo. Y eso es lo malo, que me gustan menos los motivos por los que los entiendo. Muchos se preguntan y nos hemos preguntado en numerosas ocasiones cómo este país no ha estallado ya de ira, de furia, por todo lo que está pasando y las pocas explicaciones que se están dando. El sufrimiento de muchos ciudadanos de un país que no tienen ninguna respuesta de sus gobernantes. Esto no es desafección, es mucho peor y más grave, es vivir completamente en mundos distintos, un mundo para los gobernantes, que a veces parecen ajenos a lo que pasa en sus dominios, y un mundo para los afectados, los desahuciados, los parados, los apestados. El abismo que separa esos dos mundos no es desencanto con la política, ni desafección por su clase, ese abismo ha llevado a la rabia, aún contenida. ¿Por cuánto tiempo? Dependerá del número de Sigfrid Soria que salgan a la luz y “ejecuten” ese llamado derecho a defenderse.

Twitter del exdiputado del PP en el Parlamento canario

Twitter del exdiputado del PP en el Parlamento canario

¿Por qué han llegado los escraches? No creo que sea por que la gente se aburra en sus casas, y dudo mucho que responda a una incitación oculta de los partidos de la oposición, como ya intentan hacer ver algunos gobernantes. No, los escraches han surgido en España ante la falta de respuestas que tiene la sociedad a sus problemas y demandas. Problemas de verdad que las instituciones se han mostrado y demostrado incapaces de resolver. Recuerden el intento de ley que pretendía resolver el problema de los desahucios y se quedó en el umbral de esas casas tomadas por la Policía.

escrache

Es por eso que la gente sale a la calle, es por eso que se presenta en la puerta de la casa de los gobernantes a pedir explicaciones. Y aún así no me gusta. Ya no es una cuestión de libertades o de derechos. Acosar o intimidar a cualquiera, familiares y amigos incluidos, en la puerta de su casa, personaje público o no, cargo público o no, no es la forma de resolver los problemas. Me gustaría creer que esta democracia tiene los mecanismos y agilidad suficiente para resolver estas cuestiones, no las de los escraches, sino las de los desahucios, los parados y demás.

Insisto, no me gustan los escraches, pero menos me gustan los motivos por los que están proliferando, que no son otros que la falta de respuesta de los gobernantes, la incapacidad operativa de las instituciones, y la distancia abismal con la Política. La solución a los escraches no son unos cuantos metros de distancia, es un cambio radical de las formas de gobernar y legislar, de cara, y no de espaldas, a la sociedad.

Javier D. Bazaga

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