Etiquetas

, , , , ,

Aún dudo de que estemos ante verdaderos indicios de recuperación económica, pero aún siendo cierto, con la variable de la estacionalidad del sector Servicios o sin ella, lo que no se nos puede olvidar es que en este momento estamos mucho peor de lo que estábamos cuando empezó la crisis. Mucho peor incluso que después tres años de crisis, porque a la pobreza que se ha generado, se ha unido la desesperanza, y tres años más tarde la desconfianza. Desconfianza y cada vez menos interés en lo que nos cuentan nuestros gobernantes porque cada vez es más difícil creerles.

Y mucho peor vamos a estar como hagamos caso a la última recomendación del Gobierno, esa de delatar a nuestros vecinos por trabajar lo poco que pueden, o lo poco que les dejan. La idea la lanzó la ministra de Empleo, Fátima Bañez. Un buzón de lucha contra el fraude laboral con la intención de que acudamos a un buzón público, con total garantía de confidencialidad, a delatar y denunciar a aquel que intenta ganarse la vida ofreciendo su mano de obra; que digamos que tenemos una vecina que se dedica a hacer trabajos de costura para ayudar a la economía familiar; o que denunciemos al que te hace una chapuza en casa por “lo que tú quieras”, para poder llevar algún fin de semana a sus hijos a cenar al burguer.

Y todo esto, como dice el premio Nobel Joseph E. Stiglitz, por la “laxitud regulatoria” que permitió a muchos enriquecerse y cosechar enormes beneficios antes y durante la crisis. Por los generosos rescates que les ayudaron a recapitalizarse y, en algunos casos, a llevarse jugosas bonificaciones. Stiglitz hablaba de Estados Unidos, pero en España tenemos los mismos paradigmas. Y por esa falta de regulación somos los ciudadanos, los que hemos salido perdiendo en el reparto de la riqueza, los que tenemos que enmendar esto como delatores de los que, sin tantos adornos tecnológicos y cero ayudas de las administraciones, son también emprendedores. Se imagina uno en época de la Guerra Civil, cuando había que delatar al enemigo; en la II Guerra Mundial, cuando había que delatar a los judíos; o en la Edad Media, cuando había que delatar a los herejes y las brujas.

La crisis no ha creado oportunidades en el mercado laboral, las ha destruido. Cada vez son menos las opciones que hay en el mercado para trabajar, quieren una flexibilidad de los contratos que rozan la servidumbre, nos hacen propuestas de nuevas rebajas de salarios. Son mejoras de las que se han beneficiado los más pudientes. Y las opciones que dejan nos piden que las denunciemos. No estoy a favor de la economía sumergida, pero entiendo que ahora ni es tan fácil acceder al trabajo por el régimen general, y las presiones fiscales son enormes en el trabajo por el régimen especial para quien no puede generar más que unos euros de beneficios.

En la conciencia de cada uno quedará esa denuncia, y los efectos que pueda acarrear, en la mía no.

Anuncios